La Princesa y el pececillo.

Desenredaste mis enredos
y los atrapaste en la red
de tu deseo.

el pez poeta mordió tu anzuelo
y en tus manos murió el silencio
y el dolor eterno

nadaba en un profundo mar incierto
entre oleajes de desconcierto
entre medusas y esqueletos
de sueños ciegos

hasta que caí
en las redes de tus sentimientos
y desenredaste mis enredos
y los colocaste en un mundo bello

el pececillo nadaba contra corriente
solitario y demente
y con un beso de tus labios

curaste sus agravios
y lo volviste un hombre completo
en tus brazos de cielo.

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