Sus heridas y las mias…

Escuche tu voz poderosa y dulce como siempre
¡ven fuera!
Se abrió la tumba se rompieron las cadenas
Me despojó de mi mortaja de penas
Abrió sus brazos
Me acerqué unos pasos
Vi tristeza en su mirada
Era la tristeza que reflejaba mi alma
Me mostró su costado
Que por amor fue traspasado
Me mostró sus manos
Que aún llevan la marca de los clavos
Hasta que no vea las heridas no he de creer
Dijo el discipulo aquel
Me dijo: muestrame tu herida
Esa que te está costando la vida
Y allí en mi pecho metió su mano
Y por su poder he sido sano
Me dijo: cuando te abandonaron, yo estuve allí
Y aunque ellos desconfien, Yo creo en ti….

Julio Valencia.

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